Hace ya tres años desde que te conocí, la primera impresión no fue muy buena, tú me odiabas, estaba claro en tu mirada la cual siempre estaba llena de ira, de deseos de pelear
conmigo. Pero todo cambio a finales de primer año, habíamos regresado de las nacionales, pese a todo el ánimo estaba de lo mejor, el escándalo, las bromas y la alegría reinaba entre todos los del equipo; aún así yo estaba como siempre, apático, alejado de todo… pero eso no evitaba el que te viera a la distancia… tus
rojos cabellos brillando como nunca… y esa sonrisa más enorme de lo que yo recordaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario